SIN AFAN DE HACER PORNOGRAFIA O UNAS CUANTAS BURDAS HISTORIAS, VIENEN LAS FANTASIAS DE AQUELLAS MENTES QUE HAN COLABORADO CON SUS RELATOS.
Las fantasías son nuestras, de aquellos que comparten su historia y de las letras que dentro me dictan para contárselas.
Agradecimiento especial por esta primera colaboración: ROSES.
(Ojala te guste, que seguro no mas de lo que ya hiciste! rico! Gracias!)
PRIMERA PARTE
En el lugar de la eterna primavera, dos cuerpos deseosos esperan vivir su historia.
ROSES, maquilando está, algo distinto, algo que rompa la rutina del matrimonio. Mientras las telarañas se enredan en su cabeza, una minifalda viste sus largas piernas, la blusa dibuja su figura, el cabello reposando en los hombros se deja suelto, y la mente va a actuar.
Diez de la noche en punto, ella llega al bar, pide una mesa, kiere explorar el baño pero se percata que una mujer con facha de amabilidad se dirige hacía el.
Tiene que pensar rápido, su esposo ha llegado… le da un beso y se sienta a su lado.
Ella se acerca insinuante y al oído dice: Te espero en el baño cuando la señora salga. –Casi susurrando- No traigo Ropa interior.
Se levanta y entra al baño.
Buenas noches, saludan ambas mujeres.
Un buen pretexto llega a la mente d la chica, se ha caído el botón de mi falda, dice.
La señora con la facha acertada, sale de prisa para auxiliar a la joven mujer, en busca de algo que pudiera sujetar su diminuta falda.
El esposo ansioso entra en el acto, se encierran en una de las cabinas del baño y mantienen arrumacos.
La puerta principal del baño se abre dejando entrar la música del bar y a la señora que ha conseguido un seguro para sustituir el botón.
La chica abre sólo un poco la puerta de la cabina donde han sostenido relaciones por 8 minutos. Antes de agradecer totalmente, le entrega las llaves de su auto a la señora quien amablemente se dirige a él para traer una pequeña bolsa que presumía contener un costurero.
Un último beso y ella le quita el condón a su amado. Antes de despedirlo, dice: Pídeme un Baylis en las rocas.
Abrochando su pantalón él sale, con la petición de su mujer en la mente.
Sin éxito alguno llega la señora, el costurero no estaba.
La chica rompe el botón de la falda y lo ve correr por el inodoro. Agradece a la señora y opta por decirle que usara el seguro para ajustar la minifalda.
Se dirige a la mesa y frente a su marido toma su vaso, con la otra mano discretamente saca el preservativo de una pequeña bolsa de la mini, exprime el contenido sobre la bebida y de un trago lo toma.
La exaltación de su marido no puede esperar, paga la cuenta y en el auto se consumen los 8 minutos que han quedado pendientes.
Solo estas mentes reversadas saben lo que esta pasando dentro del auto estacionado afuera de aquel lugar...



