Tuesday, October 17, 2006

Vengo a...

La tarde se encontraba húmeda, hacia un par de horas q había caído lluvia, se podía percibir ese olor a tierra y hierba mojada.

El, descansaba en un camastro q estaba fuera de su acogedora cabaña.

Había trabajado tanto que tenia que recobrar fuerza para aventurarse en la novela de la que era autor.

Necesitaba inspiración…

Comenzaba a quedarse dormido, cuando escucho el rechinar de la madera de las escaleras q daban a la puerta principal de la casa.

De pronto abrió los ojos y vio a la hermosa mujer de piernas largas y sonrisa blanca.

Vengo a... pronunciaba ella, pero antes de que terminara la frase, se levanto y se paro justo enfrente de ella, abrió la puerta sin dejar de mirarla y con una seña la invito a pasar.

La chimenea estaba prendida, y ella se sentó en el sofá más cercano. Ella contemplaba cada centímetro de el, estaba fascinada por el tono oscuro y grandes brazos de aquel hombre.

Mientras, el se dirigía a la cocina a preparar el café de la tarde.

Se encontraba detrás la barra, los dedos contenían rastros de granos de café, los ojos, clavados en la diminuta falda rosada de la chica.

Ella cruzo la pierna y de su bolsa, saco un cigarro, lo encendió y al darle las primeras fumadas, el hombre dijo de forma firme…. No se permite fumar.

La chica tiro el cigarro a la duela, se levanto y ligeramente lo piso, mirándolo a los ojos.

De prisa se acerco a el, estaba justo enfrente de el, del otro lado de la barra q separaba la estancia de la cocina.

Al verla la reacción de la chica, inmediatamente el dio la vuelta, cuando estaba a escasos centímetros de ella, la tomo por la cintura y la levanto hasta la barra.

Desabotono su blusa blanca y tomo lo que encontró entre sus manos. Con tanta suavidad pero al vez con la intensidad de la pasión entre los dedos.

Las manos estaban calientes, sudorosas y con hambre de tocar.

Ella estaba sorprendidamente excitada, y comenzó a besarlo, de una manera tan feroz, que parecía el reencuentro de dos amantes que estaban sedientos de placeres.

Lo abrazo fuertemente y dejaba el rastro de las uñas en la espalda de aquel hombre que al mismo tiempo desabrochaba su pantalón.

Ayudada de su pierna izquierda ella deslizo aquellos jeans hasta que quedaron en el piso y lo libero de ellos. Se podía ver una imagen perfecta de dos amantes.

El acercamiento era mayor. Ahora él lamía cada segmento de piel que estaba al desnudo de la chica. La blusa ya estaba detrás la barra que sostenía los goces de ambos cuerpos.

Las manos de el, ahora jugaban traviesas por debajo de la falda, provocando la respiración agitada y sonidos bulliciosos de la mujer.

Cuando el sonido se hacía escuchar mas, el se detuvo, la miro penetrante, casi como si la atravesara con la mirada, se dio la vuelta y camino hasta la sala.

Ella, recobraba la respiración y veía insistiendo las piernas firmes de aquel que se alejaba.

El se detuvo frente al sillón donde ella había estado antes, recogió del piso el cigarro, lo encendió y entonces dijo:

-Los seres humanos obedecemos por naturaleza, cuando algo o alguien nos pone un obstáculo los respetamos de tal manera que nos resulte imposible romper la reglas, romper los paradigmas; en vez de ser fieles obedientes de nuestros instintos mas profundos y entonces luchar a pesar del caos. Yo, opto por escuchar lo q mi ser entero dicta cada instante-

La chica tenía que aprender el juego o retirarse.

Se aproximo, rápidamente estaba sentada sobre el.

El humo paseaba por el rostro de la chica, y al aspirar por ultima vez el tabaco, él lo aventó hasta a chimenea, el cigarro tenía que consumirse solo.

Consumiéndose como cada cosa, a veces, muchas veces, termina por acabarse en soledad.

Con la pasión corriendo entre as venas los dos cuerpos iban devoradonse, penetrando hasta las células el goce de la piel.

Movimientos lentos para invitar a más deseos,

Manos transitando de la cabeza a los pies,

Cuando el movimiento de la mujer iba en aumento, el coloco una de sus grandes manos alrededor de su cuello, lo presiono de tal forma que ella contuviera la respiración unos instantes y se detuviera un poco.

En aquel instante en ella, retumbaron las palabras que había pronunciado el unos minutos antes.

Así que no espero y con la mano derecha lo tomo del cabello sujetándolo fuertemente y haciendo que su cabeza fuera hacia atrás, lo jalaba y susurro: sigo mis instintos más profundos…

Casi enterraba las uñas en la cabeza de aquel hombre que estaba extasiado con la actitud de la mujer.

La soltó suavemente del cuello y se levanto con ella abrazada con las piernas a su cintura, se acerco al sillón más grande y estaba sobre ella.

El pecho de la chica estaba agitado,

La mente ansiosa por saber que seguía después.

La necesidad de concluir el placer iba en aumento, con ímpetu el se sacudía, una y otra vez, dejando a la chica sin aliento. Ella mordía sus labios e insinuaba más.

Quería gritar pero el alarido estaba guardado para el momento del placer final.

Se escuchaba cada vez más fuerte el corazón de los amantes, el jadeo.

El agua salada que fluía de la piel, inundaba los deseos, las perversiones que nacían de las entrañas para hacerse realidad en aquel sofá que soportaba el calor de los seres.

El instante estaba próximo, ella pedía mas, necesitaba mas, deseaba más, el complaciente accedía, con mayor intensidad jugueteaba sobre ella.

Las marcas del rasguño que tatuaban la espalda, ya lo hacían en los brazos, dejando esa huella del que esta siendo complacido.

Los minutos corrían y las lágrimas casi salían del brillo de los ojos, había llegado el momento del grito final.

El aliento se había perdido entre los dos, fundido, fusionado.

La pasión, las ganas… los alcanzo hasta el fin.

Terminando, con la respiración compartida, se miraron, regalándose el último beso…

Entonces ella pronuncio: Vengo a… interrumpiendo el dijo: a regalarme la mas grande inspiración…

Tuesday, October 10, 2006

GRACIAS!!


UNAS PALABRAS, SOLO PARA AGRADECERLES QUE A 11 DIAS DE ARRANCAR EL CONTADOR DE VISITAS, LLEGAMOS A LA NUMERO 100, MIL GRACIAS A CADA UNO DE USTEDES Q SE TOMAN EL TIEMPO DE LEER ESTA MENTE DESQUICIADA Y LOK QUE LOS AMA.

MIL GRACIAS DE VERDAD POR SUS COMENTARIOS, POR COMPARTIR SUS IMPRESIONES Y POR DEJAR RASTRO DE QUE HAN PASADO POR AQUI!
Y A TODOS AQUELLOS Q NAVEGAN Y NO MUESTRAN SU SELLO, TAMBIEN GRACIAS, BIENVENIDO SIEMPRE LO QUE TENGAN Q DECIR!

NOS SEGUIMOS VIENDO AHHHHHHHHHHHH!!! Y YA VIENEN PRONTO LAS FANTASIAS SIGUIENTES! NO SE LAS PIERDAN! DEMOSLE A LA LUJURIA!!
BONITO DIA PERVERTIDONES, BONITO DIA!
CON CARIÑO.
LA LOKURA

Tuesday, October 03, 2006

Q Siga la lujuria!!!

SEGUNDA PARTE

AGRADECIMIENTO A BELISAMA, ESPERO QUE TE GUSTE AMIGA!

GRACIAS POR COMPARTIR LAS TRAVESURAS!

La luz de la habitación es tenue, pero suficiente para definir la silueta de los dos.

La música es suave e insinuante y en el extremo de la cama, ella delicadamente baila. Los movimientos ayudan a invitar.

De pronto ella toma la botella de vino q esta a su izquierda, provocando al ritmo de cada nota de la música…se acerca a el, sin perderlo de vista

El chico complacido quiere tocarla, pero ella esta por el momento, muy lejos de acceder.

Bebe del vino, muerde sus labios y van rodando las pequeñas gotas que se pierden en el cuerpo. Una a una se van evaporando y endulzando la piel.

Deja la botella de lado para desabrochar su blusa, cada botón es un deleite para el, es un acercamiento a contemplar el pecho acelerado de la mujer.

Ahora va siendo mojado por el liquido de una fresa que ella ha presionado entre sus dedos y esta dejando correr por todo el pecho ya descubierto.

Con la respiración apresurada, el, inevitablemente lame los rastros de jugo, que van quedando en la piel de aquella mujer. Su lengua tiene la medida exacta de los instintos de la dama que lo esta deseando, los pezones se erizan y permiten el juego de la boca de el.

Al compás de cada beso van despojándose de la ropa y llenando cada rincón del cuerpo con saliva impregnada de un ardiente deseo.

Cuando la totalidad del desnudo ha llegado, la chica lo para, se aparta, el suplica entre palabras y miradas, pero la determinación llego. A l oído repite lentamente:

Pro...

hi...

bi...

do...

tocar!. La última palabra con mas fuerza, las sílabas retumba, una por una, en los oídos del hombre que esta ardiendo en deseo.

Al instante, ella se deja caer suavemente en la alfombra y comienza a tocarse, los dedos pasan por cada sendero de su cuerpo, el aliento se escucha cada vez mas, el sudor se empieza a hacer presente, sus piernas van cediendo el paso a las manos traviesas de la chica que esta complacida masturbándose. Se mueve rosando la piel sobre el piso.

El hace caso a sus impulsos y se va contra ella, tocando las piernas que estan dispuestas al placer.

Grave error! Las reglas habían sido puestas “Estaba prohibido tocar”.

A si, ella delicadamente lo dirige hacia una silla, lo ata de pies y manos, además lo amordaza para negarle la emisión de sonidos.

De nuevo ella va a la alfombra, se siente orgullosa de la hazaña y toma un trago de vino y con la boca aun húmeda, toma otra fresa.

Se coloca frente a el, el puede verse amarrado, impresionado, el sudor corre por su frente.

Toma con sus manos el fruto y comienza a recorrer su pecho, que delata cada latido que va corriendo mas a prisa, pasea un poco por su estomago, el sudor esta alcanzando cada parte de su cuerpo.

Llega entre las piernas y juega con la pequeña fruta que le esta regalando grandes placeres.

El fijamente la mira, ella a penas distingue su rostro, el placer se esta haciendo mas intenso, las ganas de llegar al final aumentan, el corazón late vigorosamente, los sonidos cada instante van superando la música de fondo.

El quiere desatarse, sus ojos piden más, ella violenta la regularidad del juego, es ineluctable retorcerse ante la delicia.

Al final con un gemido que llena los oídos de aquellos chicos, llega al orgasmo.

Toma aire, lo mira fijamente y al ver la excitación de aquel hombre amarrado, se recupera.

Lentamente se acerca a los tobillos que se aprecian marcados por las medias que lo sujetan a la silla, sube la cabeza, lame desde el muslo hasta la ingle, hasta llegar al punto medio de las piernas y mordisquea lo que hay ahí, inevitablemente el emite un gemido de dolor, cambia la técnica, lame suavemente cada parte, se ayuda de las manos que a la par de las ganas lo esta haciendo llegar, el placer aumenta, el desea gritar el suceso, el éxtasis, la perversidad lo esta quemando, lo esta contaminando de un placer indescriptible. A llegado el momento…

Terminando, con fuerza sale el líquido espeso, eyacula en el rostro de la chica.

Ella con delicadeza lo esparce hacia la boca y con la lengua alcanza el resto que ha quedado en sus labios.

Ella sonríe.

El cae desmayado.

De no haber sido porque estaba atado a la silla, hubiese caído al suelo.